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Cuando el ’boogaloo’ reinó en Nueva York

La alternativa latina al pop arrasó en Nueva York en 1967 y 1968. Y entonces, se esfumó

Autor: Afronautas/miércoles, 19 de agosto de 2015/Categorías: Notimúsica

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JOSÉ MANUEL GÓMEZ

ESPECIAL PARA EL MUNDO, Madrid

El Lincoln Center de Nueva York celebró el 6 de agosto un concierto homenaje al boogaloo como complemento al estreno del documental We like it like that. Así se subieron al escenario Pete Rodríguez, Ricardo Ray y Joe Bataan junto a la banda de Ray Lugo The Boogaloo Destroyers. El concierto reivindica uno de los sonidos más excitantes de la ciudad de Nueva York desarrollado en los años 60 y que discurrió paralelo a la invasión de los Beatles. El invento fusionaba los ritmos latinos al acercarse al rock, al soul y al jazz. El movimiento tuvo su momento álgido en 1967 y 1968. Durante esos años todas la bandas latinas hicieron boogaloo.

¿Y eso qué es? Aún hoy existe un debate sobre si es el movimiento que incluye la música latina que se desarrolló en los años 60 en Nueva York fusionada con todos los estilos a su alcance o bien un sencillo ritmo musical acompañado de palmas en el que se destacaba un grito de guerra: ¡Boogaloo! A los que siguieron otros como Jala jala o Shingaling.

Pete Rodríguez fue uno de los primeros en encontrar la fórmula mágica del boogaloo-canción al adaptar el ritmo de guajira y diluir la clave cubana que le rompía las caderas a los bailadores anglosajones. El boogaloo se bailaba igual que las canciones de los Beatles: cada uno a su manera. Se cantaba en español e inglés. Los coros eran directos-"I like like that"-y hasta James Brown fue seducido por el ritmo.

Joe Cuba obtuvo el gran éxito en 1967 con Bang bang un montón de semanas en las listas de éxitos y unas cifras de ventas comparables a la de los grandes vendedores del rock. Aquella generación vestía y bailaba diferente. Bang bang era una descarga recurrente que se repetía como un loop interminable, una simplificación de las virtudes de la música latina. Pero el coro enganchaba a los bailadores de todas las procedencias.

El boogaloo estaba en boca de todo el mundo. Nadie sabía muy bien la procedencia. Pero el primer síntoma lo habían probado dos percusionistas de probada solvencia. Ray Barretto y Mongo Santamaría. Por un lado, Barretto había grabado El watusi en 1962, un vacilón que trató de esconder al final de su disco Charanga moderna.

Eddie Palmieri, uno de los detractores del boogaloo, declaró: "Barretto se murió con esa pena. Con la de música que hemos grabado y que lo que pegara, lo que tuviera éxito, fuera eso de El Watusi... Para Barreto fue como si le clavaran una estaca en el corazón».

El otro precedente del boogaloo fue Watermelon man una composición de Herbie Hancock de 1962 que fue grabada por Mongo Santamaría en clave latina al año siguiente con los coros de La Lupe, que acababa de llegar a Nueva York con sus excesos mal vistos por los barbudos de la revolución cubana. Mongo tenía una banda de jazz y aunque nunca utilizó el modelo de boogaloo-canción, se integró en el ambiente desarrollando un estilo que mezclaba el jazz con el latin soul. Sus versiones instrumentales de los grandes éxitos del soul eran explosivas. Consiguió un contrato con la CBS que ilustró sus discos con insinuantes y explosivas mujeres. Mongo tuvo una ventaja sobre todos los demás, llegaba al mercado neoyorquino igual que al californiano.

Los músicos latinos que venían de las grandes orquestas de mambo de los años 50 encontraron la oportunidad que estaban esperando. Para tocar boogaloo y latin soul con jazz bastaba con un septeto. Además Nueva York era una fiesta con la celebración de la feria mundial de 1964 y 1965. Johnny Pacheco había montado discos Fania, pero nunca hizo un boogaloo.

Nueva generación

También había surgido una generación nueva, la que representa Joe Bataan, jóvenes bandas que rozan la delincuencia y cuyo paisaje sonoro era el boogaloo. De hecho, Joe montó su banda en el correccional. Una de sus composiciones, Subway joe, contenía el germen del coro que utilizaron los Rolling Stones para Simpathy for the devil. Bataan es el autor de uno de los primeros éxitos del rap: Rap-o clap-o.

Eddie Palmieri también grabó boogaloo, pero como ya hemos visto no le gustaba la simplificación. De hecho grabó el boogaloo mejor que nadie en composiciones como African twist o Ay qué rico.

En 1969 el boogaloo ya estaba muerto de éxito, repentina y misteriosamente. Había llegado la psicodelia y la heroína invadía los barrios latinos. De la noche a la mañana el boogaloo desapareció de las radios. Había llegado un nuevo cantante a la ciudad. Se llamaba Héctor Lavoe y en su segundo disco con Willie Colón The Hustler mencionaba el boogaloo para despreciarlo. Un nuevo estilo, ¡la salsa!, estaba a punto de explotar. Recupera la clave, el son montuno, y el lenguaje musical de antes de la revolución cubana. Fania se convirtió en la compañía que reunía a los grandes artistas (Celia Cruz, Lavoe, Cheo Feliciano, Rubén Blades) y el resto de los sellos (Tico, Alegre) languidecieron sin remedio.

A finales del siglo XX, los ingleses acuñaron una nueva etiqueta, el acid-jazz, y por ahí se comenzó a recuperar el boogaloo. En España se lanzaron tres discos: Quiero Boogaloo, Latin-soul, Descarga y boogaloo y Latin funk, jazz y boogaloo, en los que participaba DJ Floro. Poco más tarde reaparecieron Pucho Brown y Joe Bataan que grabó con Los Fulanos para el sello madrileño Vampisoul en 2008.

En la primera edición del festival Imaginafunk, Ray Lugo acudió con su banda de afrobeat Kokolo y conectó con Dj Floro; a su regreso a Nueva York, Lugo grabó Mi watusi a ritmo de boogaloo. Por otro lado un Dj procedente de Barcelona comenzó a darse a conocer en Nueva York a partir de 2008. Era Dj Turmix, el encargado de amenizar el concierto en el Lincoln Center.

Sobre el escenario Ray Lugo presentó a su banda, The Boogaloo Destroyers, que, a pesar del nombre, interpretaba los clásicos del boogaloo. En el momento culminante se sumaron Pete Rodríguez y Ricardo Ray para interpretar I like like that. El boogaloo había vuelto a Nueva York y alguien se preguntó ¿quién mató al boogaloo? Quizá la respuesta esté en la web de discos Fania donde aparece una nueva banda llamada Boogaloo Assassins. Los asesinos del Boogaloo.

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